jueves, 5 de mayo de 2011

El tiempo va. Como la vida va. y como ésta va voy yo....

7 minutos para que sean las once, una mañana fría, desde el escritorio se ve bien lejos el Coliseo Cubierto, no es muy bonito pero le da a la vista un toque diferente a la del resto de la ciudad. Más atrás una montaña invadida de ladrillo, colores grises y sucios son los que dejan que la inspiración valla, el ruido de los carros que pasan, el compresor del taller del lado, el agua a presión las voces de las chicas en el piso de abajo, los cajones que abren y cierran en contabilidad, el celular con el tono zen, que cada vez que suena imagino al dueño haciendo una venia con un kimono puesto y sin pelo, una espada colgando en la espalda y un fondo de bambú, el zumbido de los equipos y de los buses que pasan a toda siendo parte de la famosa guerra del centavo, las alarmas de los carros que se saltan por la vibración del camión que acaba de pasar, el entretenido sonido de las teclas al ser espichadas una por una, las mias y las de ella, la que habla sola organizando ideas, la que rápidamente va a la oficina del gerente con cortitos pasos porque los tacones que tienen hoy se resbalan y no quiere repetir lo que le paso a la primera semana que entro a trabajar... la sensación de no querer estar en un lugar que despierta tantos no deseados sentimientos y da tiempo para que la cabeza cree las peliculas necesarias para adquirir un estado de ánimo, estando acá queriendo estar allá o ahí, deseando que el tiempo pase pero al volver a mirar la hora han pasado por mucho 10 minutos cuando se esperaban 30, el no querer tener que dejar que el tiempo pase sin que se sienta pero hacerlo por una simple necesidad que se ha inventado.
La mente se va, el cuerpo y las ganas, lejos bien lejos donde nadie los conoce y son totalmente nuevos, donde todo es nuevo, incluso las miradas, donde las calles y las luces recreen las ganas de estar, donde no quepan los recuerdos que no queremos avivar, donde solo importe uno para uno.
Miro el reloj y son las 11:11 siempre veo ese número, cuando investigue en google vi que la repetición de estos números significa la presencia de Ángeles, siento un alivio que me dice que las cosas van a salir bien, puede que sea un simple pajaso mental, pero ayuda a pasar el momento. Solo quiero que suene la segunda chicharra del almuerzo para ir a mi casa a almorzar, mirar si ha habido alguna noticia, montar en bici y regresar con ganas que el tiempo pasara en otra velocidad.

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